(Vázquez, Puerto Padre, Las Tunas, Cuba, 1965) Poeta por vocación espontánea y
Técnico Medio en energética. Obtuvo reconocimientos en múltiples concursos de
poesía nacionales e internacionales, incluyendo “Poesía de Amor” (1991), “Tomasa
Varona” (1991), “Déjate Amar” (1996), “Luces de mi Ciudad” (2006), “Poesía a la
Madre” (2023) y Poesía por la Paz (2023). Sus textos han sido publicados en
medios digitales de América Latina, Canadá, España, Estados Unidos y Rumania.
Tiene publicado el poemario Poesía de Amor y otras Verdades (Laia Editorial, Argentina).
EN TU ADIÓS
Me callo en un grito,
me muerdo los besos
y apago en mis ojos
el pedazo de luz
en que vive tu imagen.
Navego en las sombras;
un aullido es la brújula
que traza el camino de un sueño
que empieza a morir.
El dolor me despierta una lágrima
que dormía abrigada
a la orilla lejana
que anuncia tu huida.
La transparencia de un verso
cercena sin prisa
mi garganta esquiva,
que ahoga algún verbo
que pide morir.
El amor ya no es tierno
en tu ausencia,
y el calor de una vieja caricia
suicida su intento.
Se muere el invierno;
el otoño es un parto tardío;
la primavera emigró,
y solo nos queda el vacío,
en que el tiempo es ciervo,
prisionero del aire,
del gris de la nada.
No tengo mañana;
me callo en un grito,
mi garganta sangra
algún adjetivo,
y mi verso es hijo
del río en que apagó tu adiós.
CENICIENTA
Araño un verso al tiempo
y me deshojó en mil palabras,
mientras el amor escapa
de mi almohada.
Parte la luz hacia la aurora,
naciendo desde el centro
de la noche;
y una calabaza es la carroza,
tirada por ratones.
Una mujer descalza y desnuda
atraviesa la ruta de un poema,
y mi zapato no encaja
a su pie de Cenicienta.
No hay hada,
no hay doce campanadas;
un príncipe no soy,
no tengo un Audi.
Termina el sexo;
ella recoge su ropa,
su cartera, el pasaporte.
Yo quedo solo aquí
con estos versos.
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