María José Mures

marzo 06, 2024

María José Mures. Nace en Córdoba, España. Es poeta y profesora especializada en Pedagogía Terapéutica y habilitada por Educación Infantil. Tiene un máster en logopedia. Tiene 4 libros editados: Antes del Amor, Zahorí, Cambalache y Primer Labio.

Su poesía es conocida por su sensualidad y erotismo. Ha ganado cuatro premios de poesía, el primero como estudiante en el Instituto Francisco de los Ríos, segundo Premio de Poesía en Alfafar, Valencia, V Concurso Nacional de Poesía Caños Dorados, y III Premio Poesía Maya Hunbatz y Hunchouén, Guatemala.

Está incluida en más de una decena de antologías. Su producción poética y narrativa aparece en revistas tanto nacionales como internacionales. Está incluida en el e-book de Registro Creativo XLVI de la Universidad de Montreal. 

Es miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios. Miembro del Ateneo de Córdoba. Socia de honor del Ateneo de Almagro. Jurado en premios literarios. Pertenece al Colectivo Abierto de Poetas Cordobesas. Ha participado en diversos actos poéticos tanto en Córdoba, Valencia o Ciudad Real.



Átame.


Yo la abrazo, y mi alma todavía la desea

¿Puede existir tal vez

mayor proximidad que en el abrazo?

Ibn Ar-Rumi


Átame a tu cuerpo

con la fuerza de tus manos

y olvídame tu inexistencia.

Mi corazón

sólo en él palpita,

a tu lado el pulso

encuentra dos caminos.

Descorcha otra botella

para regarnos

del fruto de la vid

y apagar esta pulsión.

Seamos la raíz

que busca la nada

ahondando en lo oculto.



Tu presencia.


En cada gesto

de tu presencia desnuda

robas mi suspiro,

dilatando las pupilas ciegas

que brotan de mis senos.


Yo, sensible de tu presencia

me vierto sobre ti

formando una silueta.

Sin palabras precisas

nacieron sentimientos llenos

que nos envuelven y atan,

sólo el amor del silencio

nos guía esta noche.


No dijimos nada

al oír el grito

de tu cuerpo y el mío.

Callamos...


Gritos mudos surgidos

que cubrimos sin prisa

entre sábanas de seda.



Como en Abril.


Impulsos agotadores

en la mañana de abril

-qué ilusiones, qué entereza-

¡cuán imposible vivir sin ti!


Pecado sobre pecado

navegando sobre ti

-qué dulce agonía

cuando estás en mí-.


Fuego que arde en nosotros

toda la noche de abril.

Vientre en tus ojos

anhelándolo todo

y sólo en tus ojos

para ser feliz.


Cae la noche

y muchas estaciones

y aún vivo como en abril.



Atados


Tienes la llave que abre

-ven a las cinco-

estaré en mis sábanas

quiero estar frente

a tu exceso atada.


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