SATRIANI DURÁN 

marzo 05, 2026

 

Fotografía: Daniela Medrano

Satriani Durán (Guadalajara, 1995) estudió la licenciatura en Derecho, la licenciatura en Filosofía y la maestría en estudios filosóficos; es autor de Sin Razón de Ser y Sin Nada que Perder (2015); Cuentos, Mentiras y Poesías (2016); Morirse en México (2017); De Calles, Casas, Bares y Moteles (2019); Hijos de su Puta Madre (2022) y Guadalajara (Ciudad de Mierda) (2025). Ha colaborado para distintos medios, antologías y compilados así como presentado su obra literaria en diversos foros y espacios culturales en México, Centro y Sudamérica.


DIOS TE ODIA MEXICANO


Dios te odia, mejicano.
Él te ha hecho del maíz
caído de la tierra que
estaba echándose a perder.

Dios te odia, mejicano.
Porque te ha hecho prieto
y a tu hermano güero.
A ti te dieron seis hijos
y a él mucho dinero.

Creados derrotados,
hijos de los vencidos,
los chingados, los jodidos.
Harán una pared que oculte
nuestros vicios, nuestra tierra
del horror del mundo que
nos hizo así.

Dios te odia, mejicano.
Porque todo tienes,
porque nada puedes, perdido
en un vasto mar de llanto lastimero.
Ni te interesa ni tampoco sabes.
Y te importa madres,
y te vale verga.

Dios te odia, mejicano.
Porque tú lo quieres,
porque por él nos matas
y te mueres cada 12, 28,
veinticuatro y veinticinco.

El infierno es demasiado dulce para ti
y del cielo mejor no te hablamos.
Tus transas, tus vicios, tus viejas,
tus tierras, serán calvario eterno
de tu raza, de tu especie:
poco menos que una rata
y más débil que la cucaracha.

Dios te odia, mejicano.
Te trajo policía, te trajo leyes,
comisarios, burocracia, militares,
hambre y más miseria.

Dios te odia, mejicano.
Te tiró a tu tierra lejos,
lejos de él y te dejó
pegado cerca, cerca de aquel
que quiere petróleo,
que escupe bombas y
devora gas.

Y tienes miedo, y estás furioso,
encabronado, enchilado,

enchorizado y no sabes qué hacer.

Dios te odia, mejicano.
Te cortaron los sueños,
los huevos, la cabeza,
la lengua, las orejas y
no te dejan avanzar.

Atascado como estás,
necesitas un blanco de insultar
y de humillar el veneno
que te inyectó la vida.
Ese que eyaculas, que escupes,
que hablas, que vomitas.

Dios te odia, mejicano.
Eres odio, eres miseria,
eres vergüenza lastimera.
Eres la derrota en sí.
Encarnada, ridícula,
humillante…

Dios te odia, mejicano.


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                                              JOHN JAIRO CAÑAVERAL GIL

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