OMAR ALEJANDRO FLORES
marzo 08, 2026Poeta chileno (Santiago, 1967). Sus poemas han aparecido en numerosas revistas y antologĆas nacionales e internacionales, siendo una de las mĆ”s recientes la antologĆa poĆ©tica Los Herederos del Parnaso, Venezuela 2025. Ha publicado los poemarios Recovecos deslenguados, Desalejandro, El paraninfo de los funĆ”mbulos, Haikus x las esquinas de Stgo y AsĆ en el metro como en la vida.
Recibe diversas distinciones, entre las que se cuenta ser finalista en el III Concurso Literario de EcopoesĆa, de Valencia, EspaƱa (2021) con el poema DĆ©cimas en defensa del medio ambiente. Finalista, tambiĆ©n, en Convocatoria Internacional PoesĆa Alegranza (Argentina, 2022) con el poemario AsĆ en el metro como en la vida y obtiene el 2Āŗ lugar en el Primer Concurso Literario Internacional El Buen Cruel (MĆ©xico, 2022), con su poema Resabios de la casa Usher. Recientemente Editorial J. Bernavil, Venezuela, le destaca por su trayectoria y otorga mención honorĆfica a su poema Sonetidad.
Porque
porque se va sintiendo en el aire
toda la pobre noche indispuesta
porque se ve el dolor en los
huesos
porque me falta el coraje de los
mejores momentos
porque no sƩ la salida
porque es resaca la salvedad del
otoƱo
porque mƔs tarde no entiendo las
genealogĆas
porque es corriente la luz
porque es distinto el amor
porque me entrego a las cosas
derechamente curvadas
porque a veces soy yo.
Detalle de habitación en invierno
lleguƩ a puerto
gateando
garabateando
con los huesos molidos
como caracol sin llamarada
como un imperfecto gato gris
lleguĆ© con frĆo
aturdido
casi muerto
a cubrirme con tres frazadas
nomƔs.
A Renata
(de viaje y maravillas)
no puede el viento desarmar lo bello
ni puede el llanto descifrar mi herida
cuando estĆ” hecho todo de ternura,
pequeƱo capullito
como fueses...
no va a llover con lluvia cotidiana
mƔs tarde o mƔs temprano
entre la tierra
ni dormirƔn tres mil gusanos malquerientes
(se romperƔn los moldes desde ahora
porque lo ruego a gritos
y a templanza)
no puede el viento desarmar lo bello
ni puede el llanto descifrar mi herida
porque estĆ” hecho todo de ternura,
pequeƱo capullito
como fueses.
De mujer perfecta
yo te dejƩ para que estudies la
geografĆa capilar de otros
laberintos
de memoria si quieres
sin redundancia inoportuna
yo no te llamo tantas veces
como lo hicieran otros esqueletos
desvirtuados
juega tus cartas sanamente (y a
fondo) con la potencia arrolladora
de mujer perfecta
y tardecito -a la hora de
resĆŗmenes odiosos- me puedes tirar
el beso que no supo quedarse.

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